La afinación del unisono: La cima del arte del afinador (Parte 2)

Fase 3: el unísono. Es en la fase de los unísonos que el arte del afinador llega a su cima y encuentra su vehículo de expresión más maravilloso y musicalmente elevado. Es indudable que la afinación de los unísonos es la etapa más difícil y compleja de la afinación, en virtud de la enorme cantidad de variables que entran en juego, la gran disparidad en el nivel del resultado final de una afinación según se resuelvan dichas variables, y la enorme influencia que esta fase tiene en la interpretación y expresión musical del pianista. Teóricamente, una vez afinadas las cuerdas centrales de cada nota, el afinador ajusta las cuerdas laterales para igualarlas a la frecuencia de la cuerda central. En la técnica correcta del manejo de la llave de afinación, el técnico baja la frecuencia de cada cuerda lateral en relación a la central, luego la sube y finalmente la desciende lentamente hasta acomodarla, lo que se manifiesta por la ausencia de batidos. Sin embargo, en realidad no es esto lo que realmente sucede, aún cuando auditivamente parezca que es así. Como se descubrió en experimentos realizados ya en la década del ’70, existe una serie de fenómenos físicos y acústicos que producen distintos comportamientos de las cuerdas durante la afinación de los unísonos, comportamientos que afectan directamente lo que sucede en esta tercera etapa final. El más interesante, y del que dependen casi todos los demás fenómenos, es el llamado efecto de “cuerdas acopladas”. En términos didácticamente simples, en todas las secciones en las que las cuerdas se encuentran cerca unas de otras o en zonas en las...

La afinación del unisono: La cima del arte del afinador (Parte 1)

Introducción: la octava del “temperamento”. El arte de la afinación de pianos es perfectamente comparable al arte de su ejecución o interpretación. Similarmente a lo que ocurre con la “técnica” pianística, en la que convergen aspectos neurofisiológicos, emocionales, espirituales, físicos y mecánicos, en el arte de la afinación también se combinan maravillosamente y en forma única lo técnico, lo mecánico y, fundamentalmente, lo artístico. En ambos casos el perfeccionamiento también es constante y continúa desarrollándose a través de los años, y en las dos áreas no existe nigún límite o estadio final en el que se pueda asegurar que se ha llegado al punto más alto. Como escribió una vez Robert Schumann, “el estudio no tiene fin”. Tan cierto en el estudio de la música y la interpretación como indudablemente en la afinación. Claramente y desde un punto de vista artesanal, la afinación de un piano consiste en tres fases, etapas o niveles, desde el más matemático o mecánico al más artístico y subjetivo, en el que el talento del afinador se expresa en el nivel más elevado. En la primera etapa, el afinador trabaja en la octava central del piano (del Fa3 al Fa4), también llamada “temperamento”. Si bien esta primera fase requiere de un largo entrenamiento y constante práctica hasta que se pueda lograr un temperamento satisfactorio (porque de él depende el resto de la afinación), hay un indudable componente mecánico o matemático, más relevante que el artístico (que por supuesto también está presente). Esto es así porque el afinador trabaja en esta octava central con el cálculo de los batidos o pulsaciones de las ondas sonoras...